mayo 26, 2024

Armas heráldicas de Cataluña – pag. 96

«Ya de una, y otra Nación
Es Barcelona leal
vínculo, no antemural» (128)

La equivalencia entre Principado y Condado de Barcelona, expuesta por cronistas medievales, concuerda con el sentido de la frase «ya de una (Francia) y otra Nación (España)», en cuanto que alude a todo el territorio, no sólo a Barcelona ciudad. Por algo los monarcas seguían titulándose Condes de Barcelona al referirse a esta región, no Príncipes de Cataluña.

Al año siguiente de la publicación del libro del Marques de Ribas, la desmembración de los reinos de Felipe V era un hecho. Partidarios de los Bortones y de los Austrias, con ayuda militar de aliados europeos, decidieron ganar por armas el trono de España. En 1705 se editaba en Barcelona el juramento foral realizado por el Archiduque Carlos de Austria, siendo su encuadernación elemento a destacar por el contenido heráldico. Según la historiadora López Serrano, especializada en el tema:

«Las encuadernaciones estructuradas en grandes losanjes, cuadrados y hexágonos centrales (…) por lo general, visten ejecutorias de nobleza o sentencias de las Chancillerías o Juramentos de príncipes, viniendo a ser como un complemento adecuado de un documento solemne » (129)

Así se hizo en la decoración de la tapa del Juramento otorgado por Carlos III de Austria en 1705 para «servar els Privilegis de Catalunya» o fueros; un sotisficado encaje dorado, presagio del Rococó, envuelve el losange central con cruz de San Jorge; en esta ocasión lleva corona, hecho habitual en la heráldica barroca (130). Con el Archiduque se cerraba el ciclo autónomo de Cataluña, siendo significativo que en el documento confirmatorio de esta libertad no figurasen las cuatro barras, sino la antigua cruz de Berenguer III el Grande.

En plena guerra de Sucesión se realizaron mapas de Cataluña escritos en idioma alemán para uso de fuerzas austriacas; sus cartógrafos consideraron oportuno incluir la heráldica cuartelada de barras y cruces para todo el territorio (131). Curiosamente, el bando enemigo también editó mapas de Cataluña con idénticas armas, por ejemplo: el de Feville y Schenk del año 1708, junto al rótulo «Principaute de Catalogne et Partie de Roussillon» muestra la heráldica que ya figuraba en banderas catalanas del siglo XIV (Portulano de Cresques): barras cuarteladas con cruz.

Aunque ya se ha demostrado que los catalanes (salvo eruditos codiciosos) no consideraban la bandera de cuatro barras como propia, sino asociada al rey de Aragón, no estará de más reproducir comentarios de la época sobre la entrega de banderas al Duque de Berwick, después de la huida de Carlos de Austria y posterior derrumbamiento catalán. El 15 de septiembre de 1714 fue desarmada la compañía Coronela que custodiaba la señera de Santa Eulalia, entregándose al citado Duque de Berwick; pero no es cierto -como luego veremos- que la remitiera a Madrid para ser depositada en el Santuario de la Virgen de Atocha. Un libro de Francesch Castellví sobre los últimos estertores de la contienda, resalta la categoría de esta enseña sobre cualquier otra del Principado:

«Esparcida la noticia en la ciudad, se conocía la tristeza de todos los semblantes y más sensible fue a la nación (sic) verse despojada de este antiquísimo blasón (de Santa Eulalia), o por lo menos se advirtió más sentimiento, que haber quedado la ciudad superada por la fuerza, lo que bien se explica; pues la entrega de Barcelona no significaba sino la rendición de una ciudad, mientras la entrega de su bandera significaba la muerte de la nación catalana» 1132)

El hecho de ser custodiada la enseña de Santa Eulalia en el salón de sesiones de los «Trentenari», dependiente del Consejo del Ciento, mientras que no encontramos ninguna bandera de cuatro barras protegida de forma similar en ninguna dependencia autónoma catalana durante la época foral, nos aclara por qué el Conseller Casanova enarbolaba esta enseña y no la cuatribarrada. Hasta 1714, a pesar de los heraldistas que disentían, el pueblo catalán no se sentía representado por las barras aragonesas.


(128) Ibídem, p. ISO.

(129) López Serrano, Matilde: La encuadernación española. Madrid, 1972 p. 65

(130) Jurament Otrogat per Carles III de servar els Privilegis de Catalunya. Barcelona, 1705. Archivo Corona de Aragón.

(131) Colomer, Mª y Mn. Ignasi: Els cent primer mapes del Principal de Catalunya. Ed. Unió Exc. de Catalunya Barcelona.

(132) Castellví, Francesch: Narraciones históricas desde el año 1700 hasta el año 1715, Vol. VI, pp. 397 y 406.


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