abril 24, 2024

TRATADO DE LA REAL SEÑERA – pag 35

El cromatismo, obviamente, sería el amarillo (oro) y rojo (púrpura), lo que no deja de ser una curiosa coincidencia con el «vexillum» de la Iglesia.

En realidad, sobre la Oritflama hay unos pocos datos que los vexilólogos no discuten: era el «estandarte de la abadía de San Dionisio, de seda encarnada y oro, que, como pendón guerrero, usaban los antiguos reyes de Francia». Por tanto, no era la «señal real» o heráldica de los monarcas franceses, sino proveniente de una dependencia del poder papal (abadía), y que sólo era usada como «pendón de guerra» en ciertas circunstancias especiales, no en actos palaciegos o lúdicos. Conocemos incluso nombres de los portadores de la Oritflama, aunque no se remontan a los años del poder carolino, sino de los Capetos:

«Loüis VI, dir le Gros, fut le premier des Rois de Frrnce, qui en qualité de Comte du Vexin fit porter l’Oriflarnme dans ses Armées»(60)

El Gordo usaba la Oriflama por poseer el título condal de Vexín o Pontoise; familia que antiguamente defendía al monasterio de San Dionisio, llevando la enseña de1 mismo al frente de sus tropas:

«A l’ égard de l’ Abbaye de S.Denys, ce titre appartenoit aux Comtes de Pontoise, ou du Vexin, qui étoient les Protecteurs de ce Monastere, auquel cet Etendart éoit prope, c’est pourquoi les anciens Auters le nomment ordinairament l’Enseigne de S’Denys, au la Banniere de .S.Denys; elle étoit destinée pour etre portee pas les Comtes du Vexin, dans les guerres au l’ Abbaye de S.Denys avoit besoin de leur protection » (6l)

Este hecho no descarta que Carlomagno usara en alguna ocasión la bandera del monasterio, ya que:

«para los francos, la abadía de Saint Denís era de mayor importancia que la capilla palatina de Aquisgrán(…)y fue consagrada (la iglesia nueva de S.Denís) en presencia de Carlomagno en el año 775» (62)

No obstante, hay que tener presente que después del fallecimiento de Carlomagno en el año 814, aún faltaban más de dos siglos para que iniciara sus incipientes pasos la heráldica. Así que iremos a fechas más documentadas.

Uno de los fragmentos del Imperio Carolingio fue sometido por los Capetos, estableciéndose con el Papado alianzas de protección contra los germanos. Luis el Gordo (1108 – 1137), perteneciente a esta dinastía, fue el primer rey de Francia portador de la Oriflama, siendo consejero suyo el abad Suger de S.Denís. La enseña plantea incógnitas en su origen ¿no sería un simple vexilum que se habría «nacionalizado» con la leyenda dcl uso carolingio?. También cabe la posibilidad que fuera donación papal efectuada en los pactos habidos entre la Iglesia y los Capetos, como Roberto II el Piadoso. No obstante, lo que nos interesa es su aspecto, y para averiguarlo nos ayudará un valioso texto de Moreri; respetando su francés del siglo XVII, dice así:

«Il étoit en forme de Banniere ancienne, ou de Gonfanon, a trois pointes ou queues, comrne on en voit dans les Processions de quelquels Paroisses. On lui donna ce nom, parce qu’ il étoit d’une étofe de.soye de couleur d’or & de feu: les houpes néanmoins étoient vertes, sans franges d’or comme quelques-uns ont dit. D’autres croyent que le nom d’Oriflamme vient de Flammulun, ou Flanmmula, qui signifioit une Banniere, ou un Etendart; & d’Aurea, parce qu’il étoit attaché a une lance dorée. Les autres Eglises avoint aussi leurs Défenseurs, qui sont souvent appellés Signiferi Ecclesiarum, les Porte-enseignes des Eglises»(63)

La información es más interesante si pensamos que la Oriflama desapareció de la historia en 1412. Por tanto, y resumiendo a Morery;

«…era en forma de Bandera antigua, o de Gonfanón, tenía tres puntas o colas, como los que llevan en las Procesiones de algunas Parroquias. Se le dio este nombre, porque era de una tela de seda con colores de oro y de fuego. Los flecos, no obstante,


(60) Morery, Louyis: Le grand dictionaire historique, ou le melange curieux de l’histoire.sacree et profane. Tome quatrieme, a Amsterdam, 1702, p. 71

(6l) Ibídem.

(62) Beckwitth, John: El primer arte medieval. México, 1964. p. l6

(63) Morery, Louyis: op. cit., p. 7


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